“El valor de tus cicatrices: porque de las heridas, Dios hace propósito.”
En Redoma “Dios guarda mis lágrimas”, creemos que cada mujer tiene una historia que merece ser escuchada, sanada y transformada. A través de nuestros talleres y conferencias, creamos espacios seguros y llenos de fe donde las mujeres pueden reencontrarse con su propósito, sanar heridas del pasado y redescubrir el poder de Dios en medio de su proceso.
Nuestro ministerio ofrece talleres prácticos, mentorías y encuentros espirituales enfocados en el crecimiento personal, emocional y espiritual. En cada sesión se abordan temas como la autoestima, el perdón, la restauración interior, el manejo de las emociones y la reconstrucción de la fe. Todo ello guiado por principios bíblicos y acompañado de un ambiente de amor, comprensión y oración.
💖 El Valor de tus Cicatrices — Conferencia Anual
Uno de los momentos más esperados de nuestro ministerio es la Conferencia Anual “El Valor de tus Cicatrices.”
Este encuentro reúne a mujeres de diferentes comunidades, iglesias y contextos para vivir una jornada de adoración, enseñanza y sanidad emocional.
Durante la conferencia, las participantes descubren que sus cicatrices no son señales de derrota, sino marcas del poder restaurador de Dios. Cada historia compartida se convierte en testimonio de fe, y cada lágrima en símbolo de victoria. A través de mensajes inspiradores, alabanzas, testimonios y momentos de oración, las mujeres aprenden a ver sus heridas con una nueva mirada: la del amor divino que las transforma en propósito.
Más allá de un evento, “El Valor de tus Cicatrices” es un movimiento de restauración que renueva corazones y despierta ministerios. Muchas mujeres que han asistido a nuestras conferencias hoy sirven en sus iglesias, lideran grupos de apoyo o han iniciado nuevos caminos de fe.
🌿 Transformación que deja huella
Los talleres y conferencias de Redoma no solo brindan enseñanza, sino también conexión. Forman una comunidad de mujeres que se apoyan mutuamente, que oran juntas y que se animan a seguir adelante, recordando que no están solas.
A través de estos espacios, Dios sana el alma, restaura la identidad y renueva el propósito de cada mujer.
Nuestro deseo es que toda mujer que participe pueda decir con convicción:
“Lo que antes fue mi herida, hoy es mi testimonio.”
Redoma “Dios guarda mis lágrimas” continúa trabajando con amor, excelencia y visión para llevar este mensaje de esperanza a más ciudades, más cárceles y más corazones.
Porque cuando una mujer es restaurada, su entorno entero comienza a florecer.



